Un fuego resistente hasta al agua. Una llama probada contra aires huracanados. Una luz imperturbable que puede travesar tierras y ocĂ©anos. Toda la liturgia, la leyenda de la antorcha olĂmpica se perdiĂł esta mañana, sobre las once, cuando Ă©sta perdiĂł su llama. SegĂşn informĂł el ComitĂ© Organizador de los Juegos OlĂmpicos (Locog), el fuego fue repuesto inmediatamente con la llama madre prendida frente al Templo de Hera en Olimpia, en Grecia.
En el tercer dia de recorrido por Reino Unido el relevista, el atleta de badminton paralĂmpico David Follett, transportaba la llama en su silla de ruedas en Great Torrington, en la provincia de Devon, al suroeste de Inglaterra, cuando Ă©sta se apagĂł debido a un «quemador en mal funcionamiento». «No es algo anormal que se apague la antorcha, esto puede pasar por muchos motivos, por ejemplo, en casos de viento extremo», asegurĂł una portavoz del Locog a EFE.
«Mantenemos la llama madre en un recipiente especial en uno de los vehĂculos, asĂ que si se apaga la antorcha en algĂşn momento del recorrido podemos encenderla de nuevo», agregĂł la portavoz. Una vez recuperado el fuego, el relevista continuĂł con su camino que empezaba en Exeter y finalizará esta tarde en la ciudad de Taunton. Por el momento, en los lugares por dĂłnde ha pasado la antorcha olĂmpica la expectaciĂłn ha sido más bien escasa.
