Primera fase de la Liga Iberdrola de gimnasia: cómo funciona y qué la hace especial

  • La Liga Iberdrola de gimnasia reúne a 26 equipos en tres divisiones con normativa oficial de la RFEG.
  • La primera fase es clave: las posiciones de cada jornada suman puntos decisivos para ascensos y permanencias.
  • El sistema combina fase regular, finales y promociones entre divisiones con formatos 8-4-4 y 8-5-4.
  • Sedes como Manises, Salt, Gijón, Palma y Manresa impulsan la visibilidad del deporte femenino a nivel estatal.

Competición Liga Iberdrola de gimnasia

La primera fase de la Liga Iberdrola de gimnasia se ha convertido en una de esas citas del calendario que ningún aficionado a la rítmica y a la artística femenina quiere perderse. No es solo una jornada más: de lo que ocurra aquí dependen los puntos, los ascensos, las permanencias y, en definitiva, el rumbo de toda la temporada para decenas de clubes de todo el país.

En esta competición se dan la mano la élite de la gimnasia femenina española, un formato muy bien estructurado por divisiones y la apuesta de una gran empresa como Iberdrola por el deporte femenino. Además, los eventos suelen celebrarse en ciudades que viven el deporte con mucha intensidad, como es el caso de Manises o sedes históricas como Salt, Gijón, Palma de Mallorca o Manresa, que han marcado el desarrollo del circuito desde sus inicios.

Origen del Circuito Iberdrola de gimnasia femenina

Para entender el peso de la primera fase hay que remontarse a 2017, año en el que la Real Federación Española de Gimnasia lanzó el llamado Circuito Iberdrola de Gimnasia Artística Femenina. Desde entonces, el proyecto no ha dejado de crecer y se ha consolidado como una referencia clave para el deporte femenino en España.

La empresa Iberdrola, dedicada al sector energético (producción, distribución y comercialización), decidió hace años apostar fuerte por el deporte practicado por mujeres. Su nombre aparece ligado a múltiples ligas y campeonatos, y la gimnasia no es ninguna excepción. Esta implicación ha sido determinante para dotar al circuito de mayor visibilidad, recursos y continuidad.

Dentro de esta estrategia, Iberdrola también participa en el proyecto LaLiga+, una plataforma que da cobertura y apoyo económico a 64 federaciones deportivas españolas utilizando parte de los ingresos que genera el fútbol profesional. Gracias a iniciativas como esta, deportes menos mediáticos, como la gimnasia rítmica o la artística femenina, pueden llegar a más público y disponer de mejores medios para organizar sus competiciones.

La creación de la Liga Iberdrola de gimnasia, con sus diferentes divisiones y fases, supuso un salto cualitativo para las gimnastas y clubes, que ahora compiten en un formato estable, con normativa clara y estructura de ascensos y descensos, muy similar a lo que se ve en las ligas de otros deportes de equipo.

Estructura general de la Liga Iberdrola

La Liga Iberdrola de gimnasia se apoya en una normativa oficial que la RFEG actualiza cada temporada. Cada año se publica el reglamento completo con todos los detalles técnicos y organizativos, pero la estructura básica se mantiene bastante estable, lo que permite a los clubes planificar su trabajo con cierta tranquilidad.

En cuanto al número de participantes, la liga cuenta con 26 equipos distribuidos en tres divisiones. En condiciones normales, la Primera, Segunda y Tercera División agrupan a ocho equipos cada una, aunque a raíz de la pandemia de COVID-19 se introdujo una modificación: desde la temporada 2021 la Tercera División pasó a contar con 10 equipos, lo que obligó a ajustar ligeramente el sistema de competición.

Cada club puede inscribir en la liga a un máximo de 15 gimnastas por equipo. A partir de ahí, en cada jornada de la fase regular no compiten todas, sino únicamente un grupo reducido elegido por el cuerpo técnico. Esta gestión de plantillas es una de las claves estratégicas para sacar el máximo rendimiento al equipo en cada aparato.

En Primera División, en cada jornada pueden participar hasta 10 gimnastas por equipo. En cada aparato (suelo, salto, barra, asimétricas en artística, o los distintos aparatos de rítmica según el formato del evento) salen a competir 6 gimnastas, pero solo se computan las 5 mejores notas para el resultado del equipo en ese aparato. De esta manera, se reduce el impacto de un posible fallo aislado.

En Segunda y Tercera División el planteamiento es muy parecido, aunque con cifras ajustadas: en cada jornada pueden salir un máximo de 8 gimnastas por equipo, se presentan 5 actuaciones por aparato y puntúan las 4 mejores. El objetivo es mantener el equilibrio competitivo entre divisiones, pero adaptando la exigencia y el número de deportistas implicadas.

Participación de gimnastas extranjeras y de otros clubes

Una característica interesante de la liga es que abre la puerta a la incorporación de gimnastas extranjeras o procedentes de otros clubes para reforzar a un determinado equipo. Esto permite elevar el nivel de la competición y favorece que muchas gimnastas con talento encuentren espacio para competir a un alto nivel.

Sin embargo, esta opción está regulada con bastante precisión: las gimnastas que no pertenecen originalmente al club que inscribe al equipo no pueden actuar en todos los aparatos. La normativa limita su participación de forma que el bloque principal siga siendo el núcleo de gimnastas del propio club.

Además, estas gimnastas invitadas no están autorizadas a competir en las fases de promoción de ascenso o descenso. Es decir, pueden ayudar durante la fase regular, pero cuando llega el momento de jugarse el cambio de categoría o la entrada en la liga, solo cuentan las gimnastas del propio club. Con ello se busca que los ascensos y permanencias reflejen el potencial real y la estabilidad del proyecto deportivo del equipo.

Esta fórmula ha demostrado ser bastante útil para dar espectáculo sin desvirtuar la esencia de la liga: los refuerzos puntuales aportan nivel, pero la identidad del club y el trabajo de cantera siguen siendo la base del éxito a medio y largo plazo.

Fase regular: jornadas y sistema de puntuación

La competición se articula en una fase regular formada habitualmente por tres jornadas, a las que se suma una gran final al final de la temporada. En cada una de esas jornadas, los equipos compiten dentro de su respectiva división, y la clasificación de la jornada se transforma en puntos para la tabla general.

El sistema de adjudicación de puntos es sencillo pero muy determinante. En cada división, el equipo que termina primero en la clasificación de la jornada recibe 15 puntos. El segundo clasificado suma 12 puntos, el tercero 10, el cuarto 8, el quinto 6, el sexto 4 y el séptimo 2. El último clasificado se lleva 1 punto para la general.

En caso de que un equipo no se presente a una jornada, la normativa es tajante: no participar implica 0 puntos para esa cita. Este detalle penaliza fuertemente las ausencias y empuja a los clubes a garantizar su presencia en todas las fases, aunque tengan bajas o dificultades logísticas.

Tras la disputa de la tercera jornada, se hace el recuento de todos los puntos acumulados y se establece la clasificación global de la fase regular. Esa tabla es la que decide qué equipos ascienden, cuáles descienden y quién se clasifica para la lucha por el título en la final a cuatro de Primera División.

Este sistema de puntuación acumulativa convierte cada fase en una especie de minifinal encubierta: incluso cuando un equipo tiene un mal día, una buena actuación en otra jornada puede equilibrar la balanza. Por eso, clubes y gimnastas cuidan mucho cada detalle, sabiendo que cualquier puesto ganado o perdido puede cambiarlo todo en junio.

Ascensos, descensos y promociones entre divisiones

El funcionamiento de la liga incluye un sistema de ascensos y descensos muy definido, que asegura la renovación constante de los equipos en cada división. Al cierre de la fase regular, se aplican una serie de normas para determinar qué clubes cambian de categoría de cara a la siguiente temporada.

Por un lado, el mejor equipo de Segunda División asciende directamente a Primera, y el mejor equipo de Tercera División sube a Segunda. A su vez, los equipos peor clasificados de Primera y Segunda descienden de categoría automáticamente, de forma que se compensa el número de clubes en cada nivel.

Existe, eso sí, una excepción importante: si dentro de un mismo club ya hay un equipo en la categoría a la que se produciría el ascenso, el derecho a subir de división pasa al siguiente equipo mejor colocado que sí pueda ocupar esa plaza. Del mismo modo, si se produce un descenso y el club en cuestión dispone de otro equipo en la división inferior, se aplican ajustes para que el cuadro de la liga mantenga su estructura.

Además de los ascensos y descensos directos, se organizan promociones de categoría en la fase final. La promoción de ascenso a Primera la juegan el segundo y el tercer clasificado de Segunda junto con el sexto y el séptimo de Primera, que pelean por conservar su plaza. De forma similar, la promoción de ascenso a Segunda enfrenta al segundo y tercer equipo de Tercera con el sexto y séptimo de Segunda.

Por la parte baja de la Tercera División, los equipos que terminan en séptima y octava posición se ven obligados a defender su presencia en la Liga Iberdrola ante otros clubes aspirantes que quieren entrar desde fuera del sistema. Es un todo o nada que, cada año, deja momentos de máxima tensión deportiva.

Formatos de competición en la fase final

En la fase final de la liga, tanto en la gran final a cuatro equipos de Primera División como en las promociones de ascenso y descenso, se adopta un formato de participación específico que también está regulado por la normativa de la RFEG.

En las finales por el título y en las promociones de subida o bajada entre divisiones se suele emplear el sistema conocido como 8-4-4. Esto implica que pueden inscribirse hasta 8 gimnastas por equipo, se presentan 4 ejercicios en cada aparato y se contabilizan las 4 notas (es decir, aquí no hay descarte de la peor puntuación, lo que aprieta aún más el nivel de exigencia).

Por otro lado, en las promociones de permanencia en la liga o de acceso inicial (aquellas en las que los equipos de la parte baja de Tercera se juegan su plaza frente a nuevos aspirantes), el modelo empleado es el de 8-5-4: el equipo puede alinear hasta 8 gimnastas, pero en cada aparato salen 5 y se tienen en cuenta las 4 mejores notas.

Este ajuste de números busca un equilibrio entre riesgo y regularidad. En algunos formatos no hay margen de error porque todas las puntuaciones cuentan, mientras que en otros existe una pequeña red de seguridad que permite compensar un fallo puntual con el resto de las actuaciones.

El resultado es una fase final muy intensa, en la que cada aparato puede cambiar por completo el desenlace y donde los clubes se juegan, en apenas unas rotaciones, el trabajo de toda una temporada o incluso de varios años de proyecto deportivo.

Los orígenes competitivos: Salt, Gijón, Palma y Manresa

La historia reciente de la Liga Iberdrola de gimnasia está marcada por una primera fase clasificatoria muy simbólica, celebrada en la localidad de Salt (Girona) el 18 de noviembre de 2017. Aquella cita sirvió para que los distintos equipos quedaran repartidos en las tres divisiones de la liga, según su rendimiento en la competición.

Tras esa clasificación inicial, los días 9 y 10 de febrero de 2018 se disputó la primera jornada oficial de la Liga en Gijón (Asturias). Poco después, el 20 y 21 de abril, la segunda jornada viajó hasta Palma de Mallorca (Islas Baleares), consolidando la idea de una liga itinerante que recorre distintos puntos de la geografía española.

La gran final de aquella primera edición tuvo lugar en Manresa (Barcelona) los días 16 y 17 de junio de 2018. Allí se decidieron tanto el título entre los cuatro mejores equipos de Primera como los movimientos de ascenso, descenso y permanencia en el resto de divisiones, siguiendo el esquema competitivo diseñado por la RFEG.

A partir de esas primeras experiencias, la liga fue perfeccionando detalles organizativos, ajustando horarios, sedes y calendarios, pero manteniendo la esencia: concentrar en unas pocas jornadas repartidas en el año la emoción de una competición nacional por equipos, con la gimnasia femenina como protagonista absoluta.

Con el paso de las temporadas, el éxito del formato ha consolidado la presencia de la Liga Iberdrola tanto en gimnasia artística femenina como en gimnasia rítmica de clubes, ampliando la base de participación y acercando estas disciplinas a un público cada vez más amplio.

La 1ª fase de la Liga Iberdrola de rítmica en Manises

En el ámbito de la gimnasia rítmica, una de las citas más comentadas fue la primera fase de la Liga Iberdrola de Clubes de Gimnasia Rítmica celebrada en Manises (Valencia). La ciudad acogió el evento en el Pabellón Alberto Arnal durante un fin de semana, concretamente los días 7 y 8 de marzo, con una notable repercusión a nivel nacional.

La presentación oficial se celebró en Manises y contó con la participación de las principales autoridades deportivas implicadas. La concejala de Deportes del Ayuntamiento, Mª José Zamora, subrayó que para la ciudad era un auténtico orgullo convertirse en sede de una competición de este nivel, situando a Manises en el mapa del deporte estatal y reforzando el apoyo municipal al deporte base y a la actividad física.

Al acto acudieron también representantes destacados de la gimnasia autonómica y nacional: Lorena Gómez, secretaria técnica de la Real Federación Española de Gimnasia; María Maluenda Rico, secretaria general y gerente de la Federación de Gimnasia de la Comunitat Valenciana; Elisa Maluenda Rico, directora ejecutiva de la misma federación; y Teresa Santamaría, directora técnica del Club de Gimnasia Rítmica de Manises, entidad anfitriona.

La competición convirtió al Pabellón Alberto Arnal en un escenario de referencia para la gimnasia rítmica, reuniendo a algunos de los mejores clubes del panorama estatal. Se estructuró en dos grandes categorías: la Primera División, con sus grupos A, B y C, se celebró durante la jornada del sábado, mientras que la Segunda División, también distribuida en grupos A, B y C, se disputó el domingo.

Desde la organización se hizo hincapié en la importancia que tenía para Manises albergar una prueba de estas características, tanto por la proyección mediática que aporta como por la oportunidad de que el público disfrute de la gimnasia rítmica de alto nivel en directo. Para muchas jóvenes gimnastas locales, ver en su propio pabellón a clubes y deportistas de referencia supone un extra de motivación y un ejemplo cercano al que mirar.

Funcionamiento por fases y acumulación de puntos

La estructura competitiva de la Liga Iberdrola, tanto en artística como en rítmica, se sostiene sobre un sistema de fases regulares y posible fase final muy similar entre sí. Esto permite que aficionados y clubes entiendan fácilmente cómo se progresa a lo largo de la temporada, independientemente de la disciplina.

En términos generales, la liga se organiza en dos fases regulares (en algunos casos tres, según la disciplina y la temporada) más una fase final donde se deciden los títulos y muchas de las promociones de categoría. Cada fase regular otorga puntos a los equipos en función de la posición obtenida en su división, siguiendo las tablas de puntuación oficiales.

Esos puntos se van acumulando, de modo que los resultados logrados en la primera fase tienen un impacto directo en la clasificación final de la liga. Un ejemplo ilustrativo es el del Club Gimnàstic Lleida: la temporada pasada disputó dos fases regulares y, gracias a los resultados obtenidos, terminó en la quinta posición de la clasificación general, lo que le permitió asegurar sin apuros su permanencia en la categoría.

Conviene recordar que el Club Gimnàstic Lleida había logrado el ascenso a la Liga Iberdrola en 2024, y que en 2025 ya estaba compitiendo en Tercera División, consolidando poco a poco su presencia en el ámbito estatal. El hecho de mantenerse en la categoría gracias a una quinta plaza en la general demuestra cómo el sistema recompensa la regularidad a lo largo de las distintas fases.

Con cada desplazamiento a sedes como Mallorca u otras ciudades donde se celebran las fases, clubes como el Gimnàstic Lleida encaran “el pistoletazo de salida” de una nueva temporada con el objetivo de seguir mejorando, crecer deportivamente y afianzarse dentro de la liga, tanto en resultados como en experiencia competitiva.

Impacto organizativo y tecnológico en la competición

Eventos de este nivel implican una organización compleja en la que intervienen federaciones, clubes, ayuntamientos y patrocinadores. La designación de sedes como Manises o Palma de Mallorca no solo responde a criterios deportivos, sino también a la capacidad logística y al compromiso institucional con la gimnasia.

Más allá de lo puramente deportivo, las entidades organizadoras se apoyan en herramientas tecnológicas y plataformas digitales para gestionar inscripciones, resultados en tiempo real y retransmisiones en streaming cuando es posible. Este salto digital ayuda a que muchos familiares, aficionados y clubes que no pueden desplazarse físicamente sigan de cerca la competición.

En paralelo, los sitios web relacionados con estas competiciones suelen utilizar sistemas de gestión de datos que recurren a cookies y tecnologías de seguimiento para mejorar la experiencia del usuario. Así, se puede analizar el comportamiento de navegación, las visitas a las páginas de resultados o la interacción con los contenidos informativos.

Sin embargo, se informa siempre de que el usuario puede aceptar o rechazar el uso de estas tecnologías. No otorgar el consentimiento o retirarlo puede limitar determinadas funciones del sitio (como algunos vídeos, estadísticas avanzadas o elementos interactivos), pero forma parte del marco legal de protección de datos y privacidad al que deben ajustarse todas las webs oficiales.

Este contexto tecnológico y organizativo termina influyendo también en la visibilidad de la Liga Iberdrola, ya que una mejor experiencia digital y una mayor difusión online repercuten directamente en el número de personas que siguen las fases, consultan normativas y se interesan por los clubes participantes.

Todo el entramado que rodea a la primera fase de la Liga Iberdrola de gimnasia —normativa, sedes, formato de puntos, promociones, apoyo institucional y difusión en medios— configura una competición muy completa, donde cada detalle cuenta y en la que los clubes se juegan mucho desde la primera jornada. Para las gimnastas, supone una oportunidad única de disputar una liga estable y exigente; para las ciudades anfitrionas, una ocasión de proyectarse como referentes deportivos; y para el público, la posibilidad de disfrutar de la gimnasia femenina española en uno de sus formatos más emocionantes.